Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz


I Congreso Indaliano: 65 años

Antonia Bocero
Escritora

Ahora se han cumplido los sesenta y cinco años del “I Congreso Indaliano” celebrado en el pueblo de Pechina, un hecho que por el retrato que nos hace de la Almería de los años 40 y por la aportación luego del Grupo Indaliano a la vida cultural almeriense creo que merece unas líneas. Este encuentro tuvo lugar en el teatro Echegaray el 15 de mayo de 1947, donde los jóvenes indalianos pudieron dar a conocer sus inquietudes artísticas, entre las que estaba proponer la formación de una Academia Indaliana de Artes y Letras, como habían acordado en la Tertulia Indaliana, lugar donde se discutían todas las decisiones, eje central de la ‘movida indaliana’. Reuniones, por cierto, que en sus comienzos resultaron sospechosas a las autoridades, por lo que sus actas fueron confiscadas en más de una ocasión; aunque ellos insistían en que allí sólo se hablaba de arte.

Cuando se realiza este Congreso apenas han transcurrido dos años de la formación del Grupo, y durante un tiempo ni la clase política ni la ciudadanía almeriense habían visto con buenos ojos el proyecto de Perceval, que era de ruptura a tenor de lo que entonces se pintaba en Almería y en buena parte del país. Por otro lado, no debiera extrañarnos estas inquietudes de Perceval, pues recordemos que el maestro había convivido con los protagonistas de las vanguardias artísticas de la preguerra, y sabía discernir entre el ayer y el panorama artístico de la posguerra inmediata, asentado en una plástica de carácter académico y manidos desarrollos costumbritas. En todo caso, y una vez situado en su Almería, lo que a Perceval parece interesarle es buscar los cauces apropiados para dar salida al arte almeriense, incluido el suyo propio.

Salvados los primeros obstáculos, logra -milimetrando los pasos a dar- que tanto las fuerzas vivas como la ciudadanía estén de su lado. Y así queda reflejado en la fecha elegida  -que no parece casual- para este “I Congreso Indaliano”: día de la Asunción y de San Indalecio, patrón de Almería y su Diócesis; y en los actos del programa, que incluía una solemne misa en la iglesia parroquial y una visita a la antigua Capilla de San Indalecio, conmemorando la entrada del cristianismo en España con los Varones Apostólicos. Se completaban los actos con la inauguración de una Exposición de dibujos indalianos y locales en el Ayuntamiento; tras la cual, con unas palabras de Jesús de Peceval se dio apertura al Congreso. Otros intervinientes fueron el profesor Antonio Relaño, que explicó en qué consistía la Tertulia Indaliana; Celia Viñas, quien glosó las obras de los expositores; García Bellver, autor del Pregón; Juan Cuadrado Ruiz o el crítico de arte Antonio Manuel Campoy.

Para concluir, a los tres días de celebrarse el Congreso se inaugura, con una exposición de Vázquez Díaz, la Biblioteca Francisco Villaespesa. Dos meses más tarde un importante número de artistas almerienses exponen en la capital del país, y a los 18 meses de los eventos de Pechina, arropados por Eugenio d'Ors, el ‘todo Madrid’ se rinde a la pintura de los jóvenes indalianos. Desde su Almería de tierra inédita, ellos trabajaron con ilusión frente al mundo gris que les tocó vivir, dando un ejemplo de inquietud artística que no se ha vuelto a dar en la provincia. Se puede opinar que les favoreció la ruina artística de la España de aquellos tiempos. Pero también los indalianos pusieron todo su empeño en hacer realidad su quimera. Y eso, junto al valor de sus obras, parece también un legado a tener en cuenta.