Antonia Bocero
Escritora
El siglo XVIII en España concluye con el reinado de Carlos IV (1788-1808), quien ha dirigido los destinos del país durante veinte años. A punto de finalizar, Almería conocerá el devastador terremoto de 1804, que la hará retroceder en sus expectativas de crecimiento. A este desastre añadamos que a comienzos del XIX las vías de comunicación entre los almerienses son pésimas, lo que imposibilita su desarrollo, no ya con el exterior, sino entre las diferentes comarcas. Las causas se deben a diversos factores. El principal -y que persiste- es la falta de atención de su gobernantes sobre el tema, añadido a la natural fragosidad de un terreno cuajado de ramblas.
Tomado de un Interrogatorio de principios del XIX: “como para venir a este pueblo por la parte norte, los caminos son ramblas y ríos, no hay duda que construyendo puentes en ellos y principalmente en este nombrado de Almería, donde se juntan aguas de 18 ó 20 leguas al contorno con detención a los caminantes en los inviernos, y abriendo caminos desde dicho puente hasta esta ciudad se verificaría el surtido de las fábricas con más seguridad, economía y comodidad; lo mismo sucede con el levante (...) que priva de todo comercio con los reinos de Murcia” (Donato Gómez Díaz, “Comunicaciones y Mercado Interior, siglo XIX”, IEA).
En otro orden, aunque se veía lejana, la Guerra de la Independencia no pasó de largo por Almería. En la ciudad entran los franceses el 15 de marzo de 1810 y se retiran, tras ser vencidos en Arapiles en 1912. Como el resto de España, Almería participa en las Cortes de Cádiz, y como ejemplo de lucha contra la ocupación francesa, la historia nos ha dejado los nombres de lo guerrilleros Mena, Villalobos y Aróstegui. En 1814 vuelve Fernando VII y con él el despotismo y la derogación de las Cortes de Cádiz. Restablecida la situación política, y debido al desarrollo agrario y el inicio de la minería, por estas fechas se hace notoria un aumento en la demanda de bienes entre la población almeriense. Durante el reinado de Fernando VII (1814-1833) tiene lugar uno de los episodios históricos más tristes de la capital. El suceso tuvo lugar en 1824 y es conocido como la matanza de los “Coloraos”.
Los hechos tuvieron lugar en 1824 cuando, provenientes de Gibraltar, un grupo de soldados desembarcan en Almería con la intención de restituir la Constitución de 1812, y abolir el absolutismo. Pero fracasan en su intento, y 22 de ellos son fusilados por los absolutistas en la misma Rambla de Belén. Años más tarde se alzó en su honor un monumento en la Plaza Vieja , que a su vez -con motivo de la primera visita de Franco a la ciudad- es demolido en 1943. Y no sería hasta 1987, a instancias de los grupos más progresistas de la ciudad, cuando se reconstruyera el monumento. También se resucitó la costumbre de homenajear cada 24 de agosto a los “Coloraos”, así llamados por el tono de sus casacas.
A los cinco años del luctuoso suceso, el 24 de agosto de 1829, se inauguró el Teatro Principal, situado en lo que hoy es el edificio de Banesto. De la construcción se encargó Juan Antonio Miguel de Campos. Por estas fechas el alcalde de la ciudad es don José de Vilches y el gobernador el Sr. Gabarre.
Hay que subrayar que Almería vive la gran sequía de 1825-1830, hecho que junto a las inundaciones de 1829, llevaría a muchos almerienses a la emigración, con destino principalmente a Orán y Argel, lugares donde a lo largo del siglo XIX casi la mitad de la emigración española en la zona era almeriense.
Finalizado el reinado de Fernando VII, España conoce las regencias de María Cristina (1833-1840) y de Espartero (1840-1843), período en el que se realizan en Almería diferentes mejoras, particularmente las de determinadas infraestructuras. Recordemos aquí que es en 1834, cuando debido al empeño del Conde de Ofalia, Almería adquiere mediante decreto de 1834 personalidad administrativa propia, desligándose del viejo Reino de Granada.
lo del color de los "colorados" tiene algo que ver conque vieniesen de territorio, en esos momentos, britanico y por tanto portasen indumentaria militar, prestada, de los mismos?
ResponderSuprimirPD: muy muy interesante este pasage historico, no tenia ni la mas remota idea...gracias
Estimado lector: De la bibliografía que he podido consultar, extraigo que durante la “Década Ominosa” del Rey, (1823-1833), tuvieron lugar las represiones más duras por parte de éste, y fueron muchos los que optaron por el exilio: unos marcharon a Inglaterra, y otros quedaron en Gibraltar, desde donde se organizan para derrocar Rey y restaurar las libertades. Cuando llegan a Almería no reciben la ayuda esperada y fracasan en su empeño. Y como narran las crónicas: sin juicio previo, de rodillas y por la espalda son fusilados cerca del cementerio de Belén, construido poco antes por los franceses.
ResponderSuprimirLas casacas que vestían eran rojas, como las del ejército inglés, se lee en diversos artículos. (No parecía un buen momento para aliarse con los franceses). Gracias por su punto de vista