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El PSOE-A, víctima de la herencia política de Chaves

Pepe Fernández
Periodista

Andalucía lleva dos semanas abriendo los informativos nacionales de radio y TV, así como las portadas de la prensa de todas las tendencias y colores. Han bastado tres palabras pronunciadas ante la Policía Judicial por un exalto cargo socialista de la Consejería de Empleo de la Junta -“fondo de reptiles”- para que el denominado “Caso Mercasevilla” haya sobrepasado definitivamente Despeñaperros y adquiera la categoría de gran escándalo nacional, instalándose en la capital del Reino con todas las de la Ley. No es para menos. Allí, de vicepresidente tercero del Gobierno, se encuentra el principal responsable político de lo que le está sucediendo al PSOE-A, aunque algunos aquí abajo susurren maldades contra quien heredó el sillón de presidente y le hagan responsable de que "por su culpa todo esté saltando por los aires”.

La pasada semana el Grupo Parlamentario Socialista en la cámara autonómica vivió posiblemente una de las sesiones más duras y amargas en sus treinta años de hegemonía política. Ni cuando la legislatura de “la pinza” vivieron los socialistas sesiones tan crudas y tensas, pero sobre todo tan comprometidas para el futuro del socialismo andaluz como la de la pasada semana. El PP andaluz, con Javier Arenas al frente, acorraló literalmente con preguntas muy concretas a un presidente de la Junta absolutamente desbordado por la situación. A Griñán, que no dio respuestas a las preguntas más comprometidas del jefe de la oposición, solo le quedó una salida: denunciar un ramillete de falsedades que se han colado en medio del pim pam pum político y de las que hizo responsable a a los dirigentes del Partido Popular.

El presidente, además, se agarró al único clavo ardiendo que podía, recordando una vez más que fue la Junta la primera que llevó el asunto a la Justicia. (Por cierto, convendrá reseñar en honor a la verdad que fue la Fiscal Jefe de Sevilla, Maria José Segarra, veinticuatro horas después de tener conocimiento de una ambigua e inconcreta denuncia del entonces viceconsejero de Empleo, la que ordenó la primera diligencia para que se identificasen a los que chantajeaban en una grabación a los empresarios del Grupo La Raza. No son justas, en este caso, las acusaciones de pasividad y dilación a la Fiscalía).

Cuando Juan Ignacio Zoido defendió el pasado jueves desde la tribuna de oradores la creación de una comisión de investigación parlamentaria sobre lo sucedido en el mercado central sevillano, solo un consejero –el de Turismo y Deportes- ocupaba su escaño, al que Zoido dedicó un par de agradecimientos, ciertamente envenenados dado el contexto y la tensión ambiental en el viejo hospital de las Cinco Llagas. En la bancada socialista llegué a contar la presencia de ocho o quizás diez diputados. Los escaños populares y los de IU estaban al completo ese día y a esa hora. Eran las tres y cuarto de la tarde, tiempo del almuerzo. La imagen que ilustra esta crónica es muy simbólica y fue tomada en esos momentos concretos del debate.

Resultó verdaderamente curioso ese día observar la cara y el semblante de la guardia pretoriana del presidente –el denominado griñanismo- frente a la que lucían en la cafetería del Parlamento un grupo de veteranos diputados que arropaban al exconsejero de Empleo José Antonio Viera, secretario general de la Agrupación socialista sevillana y al tambien ex consejero de Innovación Martín Soler. Risas y risas de todos ellos, como si en la delicada situación en la que se encuentra el socialismo andaluz no tuviesen ninguna responsabilidad.

Pepe Griñán, la consejera de Presidencia, Mar Moreno, el portavoz, Mario Jiménez, o la número dos del PSOE-A, Susana Díaz, entre otros, no estaban para risas ese día y no lo ocultaron en sus rostros y comportamientos; se les notaba la inquietud en sus semblantes de gran preocupación ante una oposición crecida que machacaba y machacaba desde la tribuna a cuenta de la corrupción.

El PSOE-A, como era de esperar, dijo una vez más “no” a una comisión de investigación en sede parlamentaria, obsesionados con no darle cancha de desgaste a la derecha que crece en los sondeos y obviando los razonamientos desde la izquierda de Diego Valderas a propósito del papel de la institución parlamentaria, instalada hace tiempo en el desprestigio social.

Personalmente pienso que esta vez el motivo real para la negativa a una comisión de investigación no se sustenta solo en el viejo argumento del acoso o desgaste preelectoral contra el partido que gobierna. También creen en privado eso mismo algunos socialistas con y sin carné, conocedores de cómo el aparato del PSOE-A – pizarrismo y gasparismo, nucleado en torno al chavismo- ha creado en estos últimos veinte años una “red clientelar” que algunos denominaron “régimen” y cuya punta del iceberg acaba tan solo de aparecer con el escándalo de los ERES.

Según mis informaciones, en pocos días, Pepe Griñán y su gobierno se van a desayunar con otro gran escándalo, con tintes más políticos y éticos que penales, pero que esta vez no aparecerá ante la opinión pública de la mano de la oposición de derechas o de izquierdas. Y hasta aquí puedo escribir porque no tengo más datos.

Si leen con detenimiento la página de Diario16 Andalucía de octubre de 1992, hace 19 años, comprobarán algo inaudito. El hombre que, según los extractos bancarios de la Caja San Fernando, recibía millones de pesetas de unos empresarios, supuestamente beneficiados por adjudicaciones de obras en colegios por el entonces delegado de Educación en Sevilla, acabó con el paso del tiempo siendo nombrado Consejero de Empleo por Manuel Chaves y Delegado del Gobierno en Andalucía por Rodriguez Zapatero a propuesta del primero.

En este contexto político se entiende mejor a un hombre honesto e inteligente como Juan Espadas, candidato a la alcaldía de Sevilla por el PSOE, quien ha optado con romper con el pasado, con el aparatismo y con la red clientelar, incorporando a un equipo de gente no contaminada con las décadas pasadas y con lo que se está empezando a conocer. Apoyado directamente por Pepe Griñán en esa faena tan cuestionada internamente, la lista de Espadas es, sin duda, la critica más real y feroz a todo lo que ha sucedido en estos veinte años en el socialismo en Sevilla y Andalucía.

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